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Una alimentación adecuada constituye un derecho humano básico y, sin embargo, a menudo ha sido ignorada en el contexto de los derechos del trabajo.

Una alimentación adecuada constituye un derecho humano básico y, sin embargo, a menudo ha sido ignorada en el contexto de los derechos del trabajo. Igualmente, es la base esencial de una fuerza de trabajo productiva y, no obstante, llama la atención la poca importancia que se le presta en el contexto de la mejora de la productividad y la competitividad empresarial. Por otra parte, las medidas para asegurar una fuerza de trabajo bien alimentada y saludable son elementos indispensables de la protección social de los trabajadores, pero con frecuencia están ausentes de los programas para mejorar las condiciones de trabajo y seguridad y salud ocupacional. Estos hechos relevantes se destacaron en la publicación Food at Work. Workplace solutions for malnutrition, obesity and chronic diseases que la OIT realizó en 2005, estudio que fue concebido como una respuesta a la falta de atención a la alimentación en el trabajo y que mostró la heterogeneidad de las realidades nacionales, vinculada con aspectos idiosincráticos, culturales, institucionales y productivos, que reforzaron la necesidad de promover el diálogo social en un tema a la vez poco discutido y muy relevante. En línea con esta preocupación, el programa educacional SOLVE de la OIT, en su afán por integrar la promoción de la salud en las políticas de seguridad y salud de los lugares de trabajo y en las acciones a nivel de empresa, incluye contenidos para el fomento de hábitos de alimentación saludables en los lugares de trabajo.

Alimentación en el trabajo

La OIT hace varios años puso de relieve la importancia de la alimentación en el ámbito laboral a través del documento Food at Work. Workplace solutions for malnutrition, obesity and chronic diseases (Wanjek, 2005). El mensaje principal del estudio es que alimentos de buena calidad, consumidos en un entorno tranquilo, ayudan a los trabajadores a rendir al máximo. Cuando los trabajadores están relajados y se han alimentado bien, son más productivos, beneficiando a sus empleadores y la familia. Una nutrición adecuada es la base de la productividad, seguridad, mejores salarios y estabilidad laboral, intereses que deben ser compartidos por gobiernos, empleadores, sindicatos y trabajadores. Una alimentación saludable no es solo un tema de responsabilidad social empresarial, sino un aspecto central para la productividad ya que reduce el ausentismo y minimiza la incidencia de enfermedades como la diabetes, hipertensión, obesidad, etc., asociadas a la alimentación.

Wanjek utiliza diversos argumentos para afirmar que el lugar de trabajo constituye la ubicación ideal para llevar a la práctica una alimentación saludable. En los centros de trabajo las personas se reúnen en un mismo entorno en un horario específico, día tras día y pasan la mitad de su período de vigilia o un tercio de las horas del día.

La publicación describe varios factores a considerar al elegir opciones de comida en la jornada laboral: número de trabajadores, presupuesto, disponibilidad de espacio, tiempo de descanso, proximidad y accesibilidad, seguridad alimentaria, preocupaciones dietéticas, educación de los empleados, sexo y necesidades especiales. También proporciona soluciones de alimentación que tienen en cuenta todos los factores mencionados, incluyendo casinos, vales o cheques restorán, convenios, cocinas, instalaciones móviles, máquinas expendedoras de refrescos y vendedores locales. El libro ilustra iniciativas realizadas en una gran variedad de empresas en diversos países, citando ventajas y problemas y compartiendo las buenas prácticas.

Un programa de nutrición adecuada debe: a) Sensibilizar, educar y proporcionar a los empleados la información necesaria para hacer buenas elecciones de alimentos; b) Ayudar a los trabajadores a ser proactivos en el cambio de sus hábitos alimenticios; c) Generar las condiciones de trabajo que garanticen promover la alimentación saludable, y d) Elaborar políticas laborales que permitan a los trabajadores el derecho a comer de forma saludable, que incluyen el tiempo, disponibilidad y acceso a buenas opciones de comida.

Los programas de alimentación saludable en el lugar de trabajo son esenciales para mantener a los trabajadores sanos y productivos y reducir el riesgo de hipertensión arterial, colesterol elevado, accidentes cerebrovasculares, diabetes y algunas formas de cáncer. Aunque menos frecuente actualmente, las carencias nutricionales también afectan la salud, favorecen la fatiga y determinan menor productividad.

El lugar de trabajo es una buena plataforma de promoción de hábitos saludables para los trabajadores y sus familias (alimentación y actividad física) y las opciones saludables deben estar presentes no solo en el almuerzo, sino en cafeterías, máquinas expendedoras y en reuniones de negocios. El empresario que promueva hábitos alimenticios más saludables, tendrá menos ausentismo laboral y una moral más alta de los trabajadores, reducción de costos de seguros, mayor productividad y mayor satisfacción en el trabajo, lo que contribuye a mejorar la imagen de la empresa y su reputación (Wanjek, 2005).

Alternativas en la alimentación laboral

A nivel internacional existen diversas alternativas para la alimentación en el trabajo, las que se describen a continuación.

Comedores/Casinos

Un comedor es el reflejo de una empresa bien operada, donde los trabajadores pueden recibir una comida decente en un ambiente placentero con sus compañeros de trabajo. Permite a los empleados descansar, alimentarse, liberar estrés y escapar de la monotonía o de los peligros laborales, aun cuando sea solamente durante 30 minutos. Son muy adecuados para lugares retirados (minas, fábricas), donde no existen opciones de comida local. Los comedores agradables ayudan a atraer y conservar a los empleados. La empresa puede establecer el precio y controlar la calidad y seguridad de los alimentos.

Limitaciones. A menudo la inversión y los costos de mantenimiento son altos y requieren dedicación y un espacio físico amplio no siempre disponible. Debe ponerse especial atención a la inocuidad de los alimentos: entrega y almacenamiento, eliminación de desperdicios, cocinado, limpieza y mantenimiento. Una intoxicación alimentaria produce una opinión muy desfavorable en los trabajadores. Una empresa profesional en servicios de alimentación puede manejar adecuadamente estos riesgos.

Sistemas de vales o tarjetas de comida

Este sistema mejora el poder adquisitivo del trabajador al momento de seleccionar su alimentación. Es una buena opción para empresas urbanas, con poco espacio disponible o comedores superados en su capacidad, así como para compañías con trabajadores que se desplazan o trabajan a distancia. Permite que pequeñas empresas que no pueden mantener un comedor, puedan brindar el beneficio de alimentación a sus empleados. Es una alternativa económica, por ahorro en la construcción del comedor, equipo y en el personal de cocina.

Debilidades. Debe existir una adecuada variedad de restaurantes cerca de la empresa para el uso del vale o tarjeta de comida. Los empleadores no pueden controlar la calidad de la comida como lo harían con un comedor. Los empleadores deben otorgar suficiente tiempo a los empleados para salir del lugar de trabajo para comer y un receso de 30 minutos usualmente no es suficiente.

Sistema de catering o cocinetas

Una cocineta es una cocina pequeña, acompañada de un área donde los empleados pueden guardar, cocinar o recalentar la comida que trajeron de casa. Los electrodomésticos que generalmente se encuentran son un pequeño refrigerador, horno de microondas y un pequeño horno. Son más baratas que los comedores o el sistema de vales y requieren de menor espacio que un comedor y son más fáciles de limpiar y mantener. Se pueden mejorar con una pequeña inversión en aparatos eléctricos y de recreación como una televisión, radio o juegos. Funcionan bien en el sector informal.

Debilidades. La variedad de comida ofrecida es usualmente más monótona que la que se ofrece en un casino interno o en el sistema de vales. Si no hay un mantenimiento adecuado se atraen insectos, roedores y existen riesgos de infecciones bacterianas. Las empresas con una fuerza laboral numerosa que ofrecen cocinetas sin ningún atractivo pueden ser percibidas como malos empleadores.

Refrigerios, carritos de alimentos y proveedores locales

Es una idea de bajo costo para el abastecimiento de alimentos. Los empleadores pueden pedir a los operadores o dueños de los carritos y tiendas de alimentos que sirvan comida más sana, con incentivos financieros o con el compromiso de convertirse en sus clientes leales. Pueden apoyar a proveedores locales con el fin de mejorar la calidad de los alimentos y proveer una infraestructura para hacer los alimentos más seguros: hielo, hieleras, carritos, puestos de acero inoxidable, agua pura, etc. Trabajar con un vendedor local consolida lazos con la comunidad y contribuye a la economía local. Una sana tendencia es colocar fruta gratis en el lugar de trabajo y otra es tener máquinas de venta con productos sanos.

Debilidades. A menudo no se cuenta con un sitio para disfrutar de los alimentos cómodamente. A pesar de que la comida sea sana y nutritiva, el descanso podría no ser adecuado. Si los alimentos   de la calle no son bien manejados, son una fuente potencial de enfermedades transmitidas por los alimentos. La gente que trabaja en las construcciones no cuenta con comedores o vales de comida, y suelen comprar sus alimentos en la calle, donde las condiciones sanitarias y nutricionales pueden ser cuestionables.

Bono agregado a la remuneración

El empleador otorga al trabajador una cantidad de dinero por concepto de almuerzo o colación, que se suma a la remuneración mensual. Es una alternativa de muy buena aceptabilidad por los trabajadores, porque les permite disponer de mayores recursos para sus necesidades básicas.

Debilidades. El sistema no ha sido adecuadamente evaluado, pero diversos antecedentes demuestran que esta alternativa es la que tiene menos efectos en lograr una alimentación adecuada, ya que con frecuencia los recursos se usan con otros fines y no siempre el trabajador almuerza.

En cualquiera de estas alternativas es deseable lograr una contribución financiera del empleador y eventualmente del Estado para lograr un mejor resultado. Algunos países han implementado un sistema de descuentos o exoneraciones tributarias, lo que incentiva a las empresas que se hagan cargo del beneficio de alimentación de su gente, favoreciendo la equidad social entre los trabajadores, aumentando la libertad de elección, favoreciendo la sana competencia entre las empresas proveedoras y dinamizando la economía.

Recomendaciones

Empleadores

  • Los empleadores deben considerar que las inversiones para una alimentación saludable no son un gasto, sino que reportarán importantes beneficios económicos. Es necesario que las empresas faciliten lugares y opciones de alimentación saludable, a través de convenios con instituciones, participación activa de la empresa en el mantenimiento de condiciones sanitarias e inocuidad de los alimentos y eventualmente en mayores gastos destinados a la alimentación.
  • Es fundamental lograr un mayor acceso de los trabajadores a comidas saludables y aumentar los tiempos de descanso para la alimentación, sobre todo en empresas en que es necesario desplazarse a otras dependencias. Es deseable considerar alimentación específica para trabajadores con necesidades especiales como diabéticos, con riesgo cardiovascular, obesidad, embarazadas u otras.
  • Las medidas en esta materia se deben adoptar de forma permanente, como parte de las políticas de seguridad y salud de las empresas.
  • La entrega de una determinada cantidad de dinero incorporado al sueldo como beneficio de alimentación debiera reevaluarse porque con frecuencia esa opción no cumple con el objetivo esperado de que el trabajador almuerce de manera regular e idealmente fomente una alimentación saludable.
  • Una alternativa para las micro y pequeñas empresas es generar condiciones básicas para que los trabajadores reciban su alimentación a través de salas o pequeñas cocinas con las debidas condiciones higiénicas, lo que tiene un costo de implementación menor. El equipamiento dependerá de cada empresa, pero es deseable pequeñas inversiones en electrodomésticos (microondas, refrigerador, cocina) y eventualmente algún equipo de entretención como televisores, radios o juegos, lo que puede contribuir a mejorar de forma considerable las condiciones de alimentación de sus trabajadores.
  • Es importante complementar las actividades con campañas de educación en materia de alimentación, empezando por los propios gerentes y directivos de recursos humanos y de prevención, para después extenderlos a todos los niveles jerárquicos de la empresa, incluidos los trabajadores y sus familias. Se pueden utilizar diversas estrategias comunicacionales como informativos, noticias corporativas, charlas con especialistas, educación en salud para la familia, etc.

Trabajadores y sindicatos

  • Un primer objetivo es lograr que exista una opción adecuada de alimentación en el trabajo, adaptada a las características de cada empresa y que cumpla con la legislación vigente.
  • Para que se puedan instalar prácticas de alimentación saludable en los lugares de trabajo, es necesario que los trabajadores y los sindicatos sean incorporados de manera activa a estos procesos, generando alianzas estratégicas que busquen promover hábitos de alimentación.
  • Cuando los sindicatos participen en negociaciones colectivas, la alimentación en el trabajo se debe abordar exclusivamente desde el punto de vista de la salud de los trabajadores, evitando una perspectiva económica. Deben privilegiarse opciones como el casino, vale restorán, o convenios por sobre un aporte en dinero, que no asegura que realmente se utilice en alimentación o una alimentación saludable.
  • Es necesario que los trabajadores y sindicatos se informen y capaciten en alimentación saludable e implementación de programas en los lugares de trabajo. Ello favorece que las futuras decisiones estén basadas en un adecuado conocimiento en la materia y también puedan informar al resto de los trabajadores.
  • Además pueden participar en el monitoreo de las condiciones para implementar la alimentación saludable en los lugares de trabajo, haciendo cumplir los tiempos de descanso, las condiciones higiénicas de los espacios destinados para la alimentación y de los programas que se implementen para promover e instalar buenas prácticas de alimentación en el trabajo.

Estado

  • Es deseable que el Estado asuma un rol más activo en el tema de la alimentación laboral.
  • Es necesario que se analicen diversas alternativas para incentivar a las empresas a mejorar sus prácticas de alimentación en el trabajo. La obligación de la empresa de disponer de un lugar para que los trabajadores puedan alimentarse y de proveer un tiempo mínimo para ello, no son suficientes para la implementación de una alimentación saludable en el trabajo.
  • Las intervenciones deben ir más allá de campañas comunicacionales dirigidas a la población general y deben contar con un adecuado sustento metodológico para evaluar su efectividad. Estas intervenciones deberán sustentarse en políticas públicas en materia de alimentación saludable, convenientemente relacionadas con la política nacional de seguridad y salud en el trabajo a fin de considerar de forma específica a la población trabajadora, según actividad económica, tamaño de la empresa o ubicación geográfica..
  • Se considera necesario realizar mayores estudios que identifiquen grupos específicos de trabajadores, los alimentos adecuados para que puedan ejecutar su trabajo y las modalidades más apropiadas de entregar la alimentación (casino, sistema ticket restorán, convenios con otras empresas, etc.).
  • Se recomienda controlar adecuadamente las condiciones higiénicas y el tiempo para que los trabajadores tomen su descanso, según la legislación vigente.
  • Actividades educativas orientadas a las empresas, trabajadores y su familia son fundamentales para
  • llevar a cabo estas prácticas, potenciando la publicidad de alimentos saludables.
  • Eventualmente se podría considerar la posibilidad de establecer subsidios del Estado a las empresas con el objetivo de contribuir a la entrega de una mejor alimentación a sus trabajadores.
  • También se pueden generar incentivos entregando reconocimientos a las empresas que implementen mejores programas de promoción de salud y alimentación saludable
  • Como punto de partida de cualquier propuesta, debieran establecerse mesas tripartitas que incluyan al Estado, a los trabajadores y a los empleadores, para comenzar un diálogo social profundo con eje en el trabajo, la seguridad laboral y la alimentación.
  • Instalando el diálogo se pueden generar espacios de cambio que consideren lo que ya ha concluido Wanjek (2005) “sin una base de una buena nutrición en el lugar de trabajo, muchos otros beneficios carecen de sentido. Un buen plan médico será empujado hasta el límite, si los trabajadores enferman por una mala nutrición. Los beneficios de jubilación no son útiles si el trabajador fallece de un derrame cerebral o ataque al corazón una vez jubilado. Es imposible garantizar la seguridad laboral, la productividad y la inversión cuando los trabajadores están enfermos. Los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y sus organizaciones deben aprovechar conjuntamente la oportunidad de utilizar el lugar de trabajo como una plataforma para promover la nutrición con el fin de recoger los frutos que ésta da como resultado: salud, seguridad, productividad, crecimiento económico y civil en la sociedad. Esperamos con interés el día en que los trabajadores tengan acceso a una comida decente durante las horas de trabajo y con un descanso adecuado” (pp., 401).

Recuperado de: https://www.oitcinterfor.org/sites/default/files/file_publicacion/alimentacion.pdf